Las lunas es probablemente uno de los componentes del coche más susceptibles de sufrir cualquier tipo de daño. Hay que tener en cuenta que tanto para los ladrones como cuando se produce un accidente de tráfico son las partes más débiles del vehículo y, por tanto, las más expuestas a posibles contingencias. Uno de los tipos de seguro de coche que incluye el paquete básico de una póliza normal debe adjuntar las indemnizaciones por la rotura de cristales o lunas del vehículo. Es algo que sucede desgraciadamente con bastante frecuencia.
La compañía aseguradora siempre deberá responder en el caso de que se produzca una rotura de la luna delantera o parabrisas, trasera y laterales que lleve el vehículo. La cobertura del seguro lunas debe incluir la mano de obra del taller tanto para retirar la luna rota como para instalar la nueva. Eso sí, el cliente deberá como siempre, estar muy atento para ver si algunos elementos no originales de serie están incluidos en su póliza. Si no lo están deberá tener claro que el seguro no se hará cargo de los gastos derivados de su rotura o quebramiento.
Esto tiene que ver con algunos techos solares que, en ocasiones, se instalan en los vehículos. Si ha añadido a su vehículo este tipo de cristales especiales, asegúrese de incluirlo en la póliza del seguro lunas. Por otra parte, la letra pequeña que no suele ser leída habitualmente por los contratantes de los seguros coches, y desde luego incluye información de interés que nunca debería ser obviada por el usuario. Así pues, no se incluye en este tipo de seguro la rotura lunas:
Ópticas, tulipas y cuadraópticas, es decir, los cristales que protegen los intermitentes y las luces del vehículo. Asimismo los espejos retrovisores interiores y exteriores tampoco están comprendidos en este tipo de cobertura. Este tipo de elementos del vehículo deberían estar siempre incluidos en la cobertura de daños propios siempre y cuando el cliente la contrate. Hay que destacar también que no se incluyen en la cobertura de lunas del coche, los rallados que se puedan causar eventualmente por el uso del vehículo o los impactos de pequeña proporción que se deriven de un golpe causado por una piedra o un elemento de similares características.
Hay que tener presente que algunas compañías aseguradoras incluyen una cláusula en este aspecto denominada “daños a primer riesgo a X euros”. Esto quiere decir que la entidad aseguradora sólo asumirá esa cantidad X (algunas compañías 300 euros, otras 500) en el caso de que se produzca esa circunstancia especial. Si los gastos de la reparación excediesen esa cifra estipulada en el contrato, el resto del montante económico debería correr a cargo del asegurado. Así pues, las lunas, uno de los elementos más frágiles de un vehículo, deberían estar siempre a buen recaudo.