Una opción habitual que ofrecen algunas aseguradoras es contratar un seguro franquicias. De este modo el cliente puede ahorrar algo de dinero en su póliza y tener cubiertas la mayoría de eventualidades que pueden suceder con su vehículo.
En un seguro de coche con franquicia el asegurado se encarga de pagar una cantidad fija en caso de que su coche sufra algún tipo de daño, y el resto lo pagaría la aseguradora. De este modo, y de ahí el nombre de franquicia, tanto la compañía como el asegurado comparten gastos y riesgos.
La cobertura de esta modalidad de seguros coche es la misma que en el seguro a todo riesgo. Es decir, que las contingencias que cubre son iguales, pero no así las cantidades que se pagarían, dado que tanto asegurado como aseguradora comparten gastos.
Este tipo de seguros están ganando popularidad rápidamente, y es que la ventaja de los seguros con franquicias está en que la cuota de la póliza puede ser bastante baja, teniendo en cuenta que cuanto mayor sea la parte fija que paga el asegurado en caso de accidente, más baja será la cuota.
En realidad, no todas las compañías incluyen en los seguros franquicias todas las coberturas habituales como incendio, robo, grandes daños, etcétera, sino que muchas lo restringen a los daños propios y a contingencias de ese tipo.
Es evidente que este tipo de pólizas no son recomendables para quienes suelen tener accidentes de tipo leve, pero los seguros franquicias sí representan una gran ventaja en los daños propios, sobre todo a quienes no suelen tener accidentes o poseen un vehículo caro que cuidan en extremo. La reducción en los costes de las pólizas es el principal atractivo de este tipo de contratos con las aseguradoras.
Las franquicias son, por tanto, una opción en auge y que cabe estudiar con cada compañía, dado que no todas aceptan este tipo de contratos para todas las contingencias.